Para Jovino San Miguel

Estimado Jovino:

                          Desde San Juan de la Mata  te recordamos todos y nos preguntamos cómo estarás.

Si nos lees que sepas que te recordamos con cariño y deseamos que en Japón las cosas se solucionen lo mejor posible, para tí y para todos.

                        Un abrazo de todo el pueblo de San Juan de la Mata.

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Más allá de la tumba

Ponferrada marzo 2011

Recuerdo que en la catástrofe de Chernóbil, se imputó toda la responsabilidad a un fallo humano y a las características técnicas de la central, “que si no tenia vasija de contención, que era una tecnología obsoleta, que los rusos no tenían ni idea…” Todas las manifestaciones iban encaminadas a desviar el foco de atención de la seguridad de la energía nuclear y sobre todo de sus fatídicas y centenarias consecuencias en caso de un accidente.

El próximo 26 de abril se cumplen 25 años del accidente nuclear de Chernóbil. Hace 25 años, toda la sabiduría de los expertos y todos los medios empleados no fueron suficientes para evitar que la extensa zona que rodea la central, 30 Km. de radio, se convirtiera, de la noche a la mañana, en una zona inhabitable, peor que el peor de los desiertos, no apta para la vida del ser humano ni de los animales durante siglos. Las personas que vivían dentro de ese radio no pudieron llevarse ni las fotos de sus seres más queridos, allí quedaron sus casas, sus muebles, sus ropas, sus animales… Se llevaron solamente la radiación, que los acompañará más allá de la tumba y todas sus consecuencias que dejarán de herencia a sus descendientes: el cáncer, las malformaciones, el dolor.

Hace pocos días el 11 de marzo de 2011, el Japón ha sido arrasado por un devastador terremoto que, además ha provocado una ola marina que ha asolado la costa. Siendo gravísimos el Seísmo y el tsunami, solamente las vidas son irrecuperables, los bienes materiales: las casas, los coches, las carreteras… se podrán volver construir, con mucho esfuerzo, pero se podrán volver a construir en un plazo inferior al de la duración media de la vida humana.

Pero hay algo más grave para el pueblo japonés, la catástrofe nuclear de la central de Fukushima. Esta vez no hay fallo humano, tampoco cabe hablar de falta de la vasija de contención, ni de la calidad de la tecnología. Pero esta vez, como en Chernóbil, toda la sabiduría de los expertos tampoco ha podido controlar lo incontrolable, la fisión nuclear. Como entonces las fugas de radiación son incontrolables, como entonces, la vida será imposible en un radio de 30 km. alrededor de los reactores, como entonces, las personas tendrán que abandonar sus casas, sus muebles, sus ropas, sus animales, las fotos de sus seres queridos. Solo se llevarán la radiación, que como la de Chernóbil, los acompañará más allá de la tumba y por desgracia, también dejarán una dolorosa herencia a sus descendientes.

¿En aras de que tiene la humanidad que pagar tan monstruoso precio? Dicen algunos que en aras del progreso. ¡Mentira! El progreso no es un Dios Azteca que exija sacrificios humanos. Lo que si exige sacrificios es la cuenta de resultados de las compañías que juegan a la ruleta rusa con los átomos. Los ejecutivos, los expertos y los apologistas nucleares, hace días que han abandonado Tokio, ellos y sus seres queridos no serán herederos de Fukushima. Como siempre, el pueblo paga.

Juan Pedro Martínez Bastida. DNI: 10031319 F

Muchas gracias Juan Pedro por mandarnos este artículo de solidaridad con el pueblo Japonés.

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